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La Caja del DiabloUn mundo de gente incompleta 9/8/2008 Amor"El censo de cínicos, misóginos y cabreados en general ha pegado un estirón este fin de semana. A los que ya existían antes, que no eran pocos, hay que sumar cientos de miles de personas que vieron el sábado La noria. El programa de Jordi González en Tele 5, dentro de su habitual línea pedagógica, invitó a la novia de Antonio Puertas. Ya saben, la mujer a la que Puertas estaba zurrando hasta que intervino el profesor Jesús Neira. Como saben también, Puertas está en prisión preventiva, y el profesor Neira permanece en coma, en un estado crítico.
A la novia de Puertas, en cambio, parece que le va estupendamente: ya ha ingresado en el circuito de la televisión de pago, y el sábado se sacó unos eurillos defendiendo ante las cámaras a ese muchachote, noble en el fondo, que le pegaba por amor (también le pegaba su primer marido, estas cosas funcionan así) y que no tuvo culpa en la agresión a Neira, porque, pobrecillo, andaba un poco pasado de alcohol, cocaína y otros productos dietéticos.
La maltratada vocacional lució vestuario y sonrisa en su momento estelar, glorioso también para todos los misóginos. Esta mujer, que no se ha molestado en acercarse al hospital donde el hombre que intentó defenderla lucha contra la muerte (habría ido, supongo, de haber habido dinero de por medio), disfrutó con fruición de su homenaje a las víctimas de la violencia doméstica. Que son, quede claro, esos pobrecitos que por un bofetón cariñoso, o una simple patada de desahogo, acaban teniendo problemas con la justicia. La paliza a la parienta es una prueba de amor, señores: lo han dicho en la tele.
Permitan que omita el nombre de esta mujer, y que nos ahorremos los comentarios de rigor sobre La noria. No valen la pena.
Ahora, por favor, dejen de leer. Aquí mismo. Se lo ruego. Tengo que decir algo incorrecto y desagradable, y preferiría decirlo en privado.
Jesús Neira ya es un héroe. Pero no tenía que haber intervenido aquel fatídico 2 de agosto, porque alteró el orden natural de las cosas. Puertas está bien donde está. Neira, por desgracia, ocupa la plaza hospitalaria que le correspondía a esta mujer."
Enric González, diario El País, 08/09/2008
8/29/2008 Trans-Europe ExpressEs curioso cómo la tecnología digital ha avanzado brutalmente en las últimas décadas, llevando de la mano el progreso a un género tan efímero como la música electrónica. Y es curioso porque aún pocos han logrado superar la maestría de esos cuatro alemanes que parieron el género hace tantos años con mucho dolor y un buen arsenal de cacharrería analógica. Está siendo una parte importante de mi banda sonora durante este cansino período de estudio, y merecen un homenaje:
[Dedicado a Turu, seguro que habrían sido buena compañía durante su odisea por Europa que se ha marcado este verano]
6/10/2008 El discreto encanto de la burguesíaRealmente no pasa nada; dentro de un rato juega la selección, y todo el mundo se olvidará, que Spain sigue siendo así de different. Pero mientras tanto llevamos unos días con todo el país preocupado por la protesta (no merece ser llamado huelga, luego explico por qué) de los transportistas. Mejor dicho, de algunos transportistas, autónomos, en pie de guerra por la situación económica en que les está dejando la acusada subida del precio de, no el petróleo, sino el gasóleo, y esto también es un matiz importante. Resulta que piden al gobierno, porque en una economía de libre mercado sólo nos gusta que el gobierno meta mano cuando las cosas van mal, una mejora en sus condiciones laborales, una mejora básicamente económica, además de ayudas directas o un establecimiento de una tarifa mínima; esto último es su exigencia principal, a pesar de que la Comisión Nacional del Mercado de Valores ya se ha pronunciado en su contra calificándola como ilegal por atentar contra la competencia, y el Ministerio de Fomento, lógicamente, ha hecho caso y se ha negado a ofrecer soluciones descabelladas, injustas e ilegales ante el problema. Y claro, los pobres transportistas (sólo algunos, no todos) se han lanzado a su “huelga”. En mi ignorancia, yo consideraba la huelga una herramienta de los trabajadores que podía ser usada como instrumento para presionar a la patronal ante casos de violaciones de sus derechos o situaciones injustas con ellos, para conseguir normalizar esa situación. Y en esas están los transportistas: hay que reconocer que la vida de camionero es dura, todo el día en la carretera, lejos de casa, con jornadas eternas; pero no es precisamente un trabajo precario en sentido económico. De hecho, cuando el petróleo, en el pasado cercano, estaba muy bajo de precio, los transportistas vivían una situación económica, como poco, buena: el transporte terrestre es el menos efectivo energéticamente, pero también el más barato, y eso les convierte en el medio predominante en tiempos de precio del combustible bajo. Por entonces poco se quejaban de que la gasolina, ese combustible que usamos la otra mitad de los mortales, estuviese mucho más cara. La solidaridad aún no les había aflorado a las criaturas. Claro, luego llegó la crisis económica y la subida vertiginosa del gasóleo, ya a precios de la gasolina. El transporte por tierra pierde mucha competitividad, y los márgenes de beneficios se reducen; puede que a algunos camioneros esto le hunda la economía doméstica; a otros muchos simplemente no les gusta ganar ahora menos, y en su infinita solidaridad, que les ha llegado de repente, deciden irse a la huelga para pedir al gobierno, ese que querían tener bien lejos cuando las cosas les iban bien, que para algo son autónomos y se aprovechan de las ventajas económicas y fiscales de serlo, que intervenga. Y se lanzan a la “huelga”. Y tienen todo su derecho; son trabajadores libres e, independientemente de sus motivos, y de que sean más justos o no, pueden decidir parar y aparcar el camión en casa, como medida de presión contra los que le pagan, que son los que se van a ver desabastecidos y van a perder dinero. Esto es exactamente lo que hacen desde hace casi un mes los trabajadores del SER de Madrid (los que vigilan los parquímetros, en lenguaje pedestre), unos trabajadores que sí que ganan una miseria, y que han decidido precintar parquímetros y no controlar el estacionamiento: con ello están provocando que el ayuntamiento, su patronal, pierda mucho dinero; los demás mortales, mientras tanto, no se ven perjudicados por su protesta laboral. Pero claro, los camioneros, en su infinita solidaridad, se han dado cuenta de un factor determinante: tienen un vehículo muy grande aparcado en la puerta de casa. Y, para “llamar la atención” sobre su protesta, han decidido plantarlos en medio de las autopistas y de los accesos a las grandes ciudades y zonas industriales; han decidido colapsar la circulación arruinando el día a los millones de trabajadores que se dirigen a ganarse la vida humildemente; han puesto puntos de control en las que carreteras en los que paran a todos los vehículos de transporte y les impiden el paso: primero lo piden por favor; ante una negativa empiezan a usar la fuerza, a golpear y lanzar piedras al vehículo o a pinchar sus ruedas, todo acompañado de amenazas; si te niegas otra vez, cumplen las amenazas: ya se han visto imágenes de agresiones, y han detenido a dos “huelguistas” por atacar con un destornillador a un camionero que se negaba a parar. Y lo más curioso es que nos piden solidaridad. Los mismos que están jodiendo, porque es lo que hacen, al resto de los ciudadanos, porque con estos actos no perjudican a la patronal o a las empresas que les pagan, y que son los únicos responsables de su situación, sino al resto de ciudadanos; los mismos que despojan al derecho de libre circulación, o al de trabajar, a todos aquellos que no están con ellos; los mismos que anteponen sus intereses económicos, por muy desesperada que sea (o no) su situación, al de los demás trabajadores. Unas personas cuyo adjetivo más adecuado es el de egoísta, y a las que también podríamos llamar chantajistas o delincuentes (porque muchas de las cosas que están haciendo incurren en delito). Y se atreven a usar el noble concepto de la lucha obrera y de la huelga para ello. Esos no merecen ninguna solidaridad, sólo desprecio. Sinceramente, estoy harto, y seguro que no soy el único. Espero que las fuerzas de seguridad del estado actúen de una vez, que denuncien y detengan a aquellos que bloquean las carreteras, que no dejan trabajar a sus propios compañeros y que chantajean al Estado de esa forma, porque un delito sigue siendo igual de delito lo cometa un pobre desgraciado solo o un montón de tíos juntos con camiones. Y que esos camioneros vayan de verdad a una huelga, a una legal y consecuente moralmente, que así presionen a su patronal y que consigan mejorar su situación laboral de una forma digna. Y que dejen de joder a los cuarenta millones de españoles que sí somos solidarios con los trabajadores de nuestro país.
5/7/2008 El viaje definitivoSe rumorea por ahí que Pink Floyd iban a encargarse de la banda sonora de 2001, o que siempre quisieron hacerla, o algo similar. El caso es que si arrancas su Echoes justo a la vez que empieza la última parte del film, después de aquel rótulo de "Jupiter y más allá de las estrellas", imagen y música no sólo encajan perfectamente, sino que funcionan casi mejor que con el audio original de la película. He aquí la última parte de ese emparejamiento, cortesía de youtube y de vinylopia, interesante blog dónde encontré la tontería. Leyenda o no, el resultado es impresionante:
4/22/2008 Something I can never havePor alguna extraña razón suele tener problemas para recordar lo que sueño. De hecho, una vez despierto rara vez recuerdo nada de los hechos que han pasado por ser los protagonistas de mi vida durante ese tiempo de letargo. Sin embargo, la inconsciencia deja un surco que no se pierde del todo, y que puede aflorar si encontramos los estímulos adecuados para ello. Me sucede a veces, cuando mi vista se cruza con algo con lo que he soñado esa noche. Automáticamente me atacan recuerdos vagos, difusos, y confundidos, sin ser lo suficientemente claros como para definirse como memorias de algo real o algo que sólo pasó en mi mente durante el letargo diario, y que me sumen en la impotencia de ser incapaz de distinguirlos o de recordarlos como merecen. Eso me pasó ayer contigo. No recuerdo que soñé. Me desperté como cualquier día; una página más de vaga rutina. Y mientras las horas avanzaban hacia su inevitable pozo diario te vi. Empecé a recordar. No podía recordar qué hacíamos juntos, o dónde estábamos, pero supe que había estado contigo. Y sigo preguntándome si aquello existió sólo en mis sueños o sucedió en la realidad, y simplemente tu lejanía actual es tan dolorosa que he tenido que enterrar aquellos momentos en lo profundo de mi subconsciente. Por esos largos corredores por los que perdemos media vida, por esos sobrecargados pasillos de iluminación apagada, de caras inexpresivas y figuras gélidas que nos rodean, parece inevitable que nos crucemos constantemente y aún seamos incapaces de decirnos nada. Puede que no sea casualidad; no creo que lo sea. No te miro así por capricho: intento hacerte recordar. Quiero que resuene dentro de ti aquel año que pasamos en Marienbad, en que nos conocimos, nos amamos, y nos despedimos para siempre. Aquel verano olvidado que parece no haber existido nunca, y que me empeño en recordarte, susurrándote al oído nuestros paseos por aquellos monumentales jardines llenos de estatuas sin nombre y siluetas inmóviles, aquellas conversaciones alrededor de una pequeña mesa, en que descansabas tu cabeza sobre el brazo, inclinándote sobre su costado, intentando decirme con la mirada que me olvidase de ti. Debía haberlo hecho, quizá, como lo has hecho tú. En aquellas amplias estancias, en los jardines, en Karistadt, Marienbad, o Baden-Salsa, ya ni siquiera estoy seguro. En aquella habitación en que me mirabas asustada; yo amaba tu miedo aquella tarde. Todo parece perdido, todo ha desaparecido, y sólo queda lo que aquellos altos techos y aquellas vacías salas recuerdan de nuestras imágenes en blanco y negro, mientras me esfuerzo en recuperar las imágenes de algo que nunca pasará.
4/18/2008 21 años, veintitantos discosLa idea de esto era retratar los 21 años que llevo por aquí eligiendo mi disco favorito de cada uno de ellos. Al final me han salido unos cuantos más (era imposible decidirse en algunos). De una forma puramente egocéntrica, he aquí los lugares básicos de mi vida y la de la música de las últimas dos décadas. ·1987: ·1988: ·1989: ·1990: ·1991: ·1992: ·1993: ·1994: ·1995: ·1996: ·1997: ·1998: ·1999: ·2000: ·2001: ·2002: ·2003: ·2004: ·2005: ·2006: ·2007: Las respectivas portadas, en la sección de fotos 4/7/2008 8½No hay un papel para ti, Claudia, tienes razón. No hay papel, ni siquiera hay película, no hay nada. No soy nada, no estoy en ningún lado, y aún así no paro de sentir ese agobio constante a mi alrededor. ¿Qué esperan de mi? ¿Por qué tengo que ser lo que se supone que tengo que ser?. No hay guión, no hay ideas, ni siquiera sé lo que hacer con la astronave. Pero ahí está, levantando sesenta metros de fracaso personal. No sé si me devorarán ellos o me consumiré antes. Pruebo a esconderme debajo de la mesa, pero el ruido sigue resonando en mi cabeza, y ni la chaqueta metálica puede sacarlo. Me están devorando y sigo sin entender el porqué. Yo nunca he querido ser el objetivo de las ambiciones de la gente. No les prometí nada ni les pedí nada, ni siquiera la astronave, pero me persiguen para rendir cuentas por todo lo que me han dado sin que les aceptara nada. Me atan cuando yo sólo quiero volar lejos y dejarlos, a ellos y a todo esto, atrás. Il Matto decía que hay gente que nace para morir pronto. Quizá por eso tocaba la música más triste del mundo. Il Matto está malo. Demasiado mundo para la pobre Gelsomina, demasiada brutalidad para la inocencia. Es imposible sobrevivir dando la cara a la vida en un mundo en el que el asco es realidad y sólo los recuerdos muestran signos de humanidad. No se puede sobrevivir, sólo se puede sobrellevar. Recordando, imaginando, deformando. Como la Rimini caricaturesca de los años 30, como la Roma decadente de la jet set de los 50; como el balneario en que Guido Anselmi descubre que ya no quiere a su amante; que es el único responsable de que su esposa ya no le quiera; que es una marioneta de su pasado incapaz de dar salida a una astronave; que los obispos son personajes de interés completamente nulo y valor social similar a la de las piedras del camino; que las mujeres le hacen, y los hombres le deshacen; que Claudia es inalcanzable, sólo un sueño más de su fracaso personal. El insomnio es un animal de costumbres, ataca crónicamente y nunca deja paso al descanso. Sólo la inconsciencia parece mermarlo, la odiada inconsciencia recurrente que no puedo abandonar por más que lo intente. Estoy en la strada, sin saber con qué acepción me ha tocado vivirla.
3/13/2008 PinkertonYa puestos en plan nostálgico, y dado que estoy escuchando el disco de demos que ha publicado hace nada el bueno de Rivers Cuomo, pues homenaje a Weezer. Resulta que Weezer son una de las mejores, más importantes y más olvidadas bandas de los noventa. Aparecieron en medio de la escena indie americana, con un ojo mirando a Pavement y el otro hacia el punk-pop británico de finales de los 70. Con esa base crearon dos discos que son, básicamente obras maestras, complementando a los más tradicionalistas Green Day y ayudando a que el punk finalmente rompiese en Estados Unidos. Luego desparecieron. Volvieron a principio del nuevo siglo para sacar dos álbums majos, sin más, y uno absolutamente horrible, y volvieron a desaparecer. Y el año pasado Rivers Cuomo editó un bonito disco con grabaciones caseras de sus heydays, que no hacen más que recordar lo grandes que fueron en su momento. Y, claro, luego te venden a Simple Plan como algo parecido a esto y no puedes hacer menos que partirte la poya. Así que he aquí su Sweater Song. Sin duda uno de los vídeos más míticos de los 90, dirigido (cómo no) por el genial Spike Jonze. Dani dirá que es un vídeo post-conceptual con tendencias proto-canino-escatológicas. Eñe seguirá a su bola berreando A long Way to the Top y Fran no dirá nada, que anda desaparecido desde que perdieron las elecciones. Yo lo disfrutaré en silencio, si no os importa. Aprended un poquito. No del peinado de Rivers, que el chaval tenía un mal día.
3/11/2008 DesordenYa tengo entre mis manos las reediciones de Unknown Pleasures y Closer, publicadas ahora probablemente para aprovechar el tirón de la película que Anton Corbijn ha hecho sobre Ian Curtis. Pero valen la pena. Sí, son caras (muy caras, de hecho), pero Joy Division lo valen. Además están bastante curradas. El sonido es aún mejor, el libreto está muy interesante y ambas vienen con un segundo cd con un directo de la época del álbum, y Joy Division en directo son increíbles, casi tanto como en estudio. Parece que estoy haciendo simplemente publicidad de ellos; bueno, no cobro comisión, al menos no económica, por ello. Pero sí que saco algo si consigo convencer a la gente que los oiga. En serio, un mundo en el que todo el mundo oyese a Joy Division sería mejor. O peor, según se mire. La gente tendría la mirada triste de la sabiduría, los colores desaparecerían, todos andaríamos en línea...pero al menos no tendríamos que soportar a esa gente que nos chupa la vida bajo promesas de una vida futura mejor.
Mi memoria recuerda perfectamente la primera vez que oí seriamente a Joy Division. Me fui a mi pueblo con el discman, su Substance y el Turn on the Bright Lights de Interpol. Pareja casi inigualable por su calidad y su decrepitud. El pueblo en sí no está lejos, pero me tocó volver a casa en autobús, y ese viaje sí que es lo suficientemente largo como para que se me acabase el de Interpol y pusiese el de los genios de Manchester. Era otoño, y estaba anocheciendo. El paisaje que rodea el camino es especialmente árido y rocoso, con lo cual la imagen no era especialmente colorida. Pero recuerdo el momento exacto en que cruzábamos sobre la presa del Alcorlo mientras sonaba Dead Souls. En ese preciso instante la imagen se volvió gris. Empecé a ver todo en el mismo blanco y negro que usa Corbijn en su film. La vida no es la misma desde el momento en que tu cerebro, y tu corazón, conectan con Joy Division. Recuerdo que en ese instante alguien se llevó mis sueños, cambiándolos por una triste lucidez. Ese guía que estaba esperando llegó y me cogió de la mano. Una exhibición de atrocidad. Corazón y alma. Veinticuatro horas. Décadas. Lo eterno. Y que empecé a oír esas voces en mi cabeza, voces de personas del pasado. Y siguen llamándome, y siguen llamándome, y siguen llamándome.
PD: Dani, esto es el post-punk:
12/16/2007 The Opposite of HallelujahVaya, los Beatles ya tienen suplente. Es sueco, de nombre Jens, y su música es capaz de crear las mismas sensaciones de paz y placidez que parecía que sólo se podía conseguir oyendo Rocky Racoon mientras observas el paisaje desde un tren en un día radiante. Sólo que ya no creo en ángeles. Ahora sé que no hay nadie a mi lado susurrándome al oído para intentar imprimirme algo de felicidad. Simplemente se han cansado de una existencia eterna consistente en ver cómo nos degradamos y acabamos con todo lo bueno que se nos suponía, hartos de ver cómo somos la inexplicable parte privilegiada de la creación. Dios se sobreestimo al crear al hombre, y parece que sólo ellos lo saben. Así que han decidido abandonar su vida sinfín de tonos sepia y bajar a nuestro mundo. Han perdido las alas, y ahora andan entre nosotros, con nuestro mismo aspecto, y capaces de sentir las mismas cosas que los malditos humanos a los que una vez dieron su existencia. Pero aún son puros de corazón, aún pueden sentir la presencia de uno de sus semejantes cuando está cerca, aún recuerdan todo lo que sabían de la vida y al fin pueden experimentarlo. Y siguen dedicándose a reconfortar a los demás, cambiando la forma pero no el fondo. Sabes que estás en presencia de un ángel cuando lo ves, cuando lo oyes, y quieres acercarte más pero es imposible que alguna vez logres alcanzarlo. Sólo puedes atrapar la estela que dejan al pasar por este mundo, y volver a apreciarla siempre que necesitas reconciliarte con la lúcida vida que nos ha tocado vivir a los menos privilegiados de esta especie de seres injustamente privilegiados.
Sólo hay 5 grados fuera del tren, pero el sol brilla con tanta fuerza que es inevitable sentirte bien. O quizá la música esté amplificando su efecto. Cuando el mundo finalmente se acabe siempre tendremos el glorioso pop sueco para acompañarnos hasta la tumba, susurrándonos en la nuca todo lo que necesitamos oír para seguir adelante. Y a Jens, que sólo busca alguien con quien compartir su vida, como todos, sin atreverse nunca a decírselo a esa persona. Oh, you’re so silent, Jens…
12/10/2007 Teoría (absurdamente) cinéfila, parte 1:Si se me permite, voy a empezar a despotricar contra las distribuidoras cinematográficas. Ir al cine es un placer: por mucho que avance el cine en casa y a pesar de su comodidad, ir al cine siempre es una experiencia diferente. Y sin embargo un cinéfilo declarado como yo hace ya varios meses que no va. ¿Razón? Bueno, hace poco leí anywhere una frasecita de alguien que confesaba que le gustaba demasiado el cine como para ir al cine últimamente, a propósito de las cada vez más deplorables carteleras. Cierto, pero no es sólo sobre eso de lo que pretendo hablar. Aunque el nivel del cine actual esté muy bajo aún queda gente digna que sigue creando buen cine. Otro tema es que llegue a las carteleras, y a eso quería llegar. Las distribuidoras. Las malditas distribuidoras. Hoy en día la técnica ha avanzado lo suficiente como para que los cineastas posean un nivel de independencia relativamente alto respecto a las productoras, pero la dependencia con la distribuidora aún es crítica. Tienes tu película, puedes hacerla sin ayuda, pero necesitas de alguien que cree copias, las envíe a los cines, patrocine la película, que notifique de su existencia al público para que estos puedan decidir qué ver con pleno conocimiento de causa. Pero no es así, especialmente en España. Aunque siempre haya pasado por aquí, ya no hay justificación técnica para que haya películas que tarden varios meses, incluso años, en ser estrenadas en nuestro país. Y encima, cuando finalmente se deciden a traerlas, las maltratan sistemáticamente. Vienen dobladas (sé que esto a la mayoría no le causa problemas, pero no deja de ser una forma de modificar, casi siempre a peor, el contenido de la película), con títulos horribles (manía de traducir, a pesar de que muchas veces la “traducción” siga estando en otro idioma, pero el resultado sea mucho peor – véase Shaun of the Dead -> Zombies Party) y con una promoción que la vez que no es inexistente es equivocada (¿Eternal Sunshine... como comedia romántica bobalicona? ¿Hot Fuzz como slasher estúpido a lo Scary Movie?... ) Y claro, resulta que el número de espectadores que registran las pantallas españolas no deja de bajar. Y la culpa es, por supuestísimo, de Internet y de las redes P2P. Porque claro, resulta que el reputado fotógrafo y director de videoclips Anton Corbijn decide hacer una película sobre la vida de Ian Curtis, el cantante de Joy División. Puede que no sea exactamente una película comercial, pero tanto el director holandés como la banda británica tienen suficientes seguidores como para que la película pueda obtener unos resultados en taquilla positivos, más teniendo en cuenta que el gasto en su producción será más bien bajo, que Corbijn no necesita de explosiones a cámara lenta y bichejos modelados en 3d para emocionar. La película se presenta en Cannes, donde sólo recibe halagos y se lleva nada menos que cuatro premios. Las expectativas, y la gente que espera ansiosa su estreno, crecen. Éste se produce en el Reino Unido y poco después en Estados Unidos, donde la crítica se rinde ante ella y recibe una buena acogida de público. Hace ya tres meses de eso, y de momento en España no tiene ni fecha de estreno ni expectativas de que esto ocurra a corto plazo. Mientras tanto los que teníamos interés en verla hemos, en su mayoría, visto la copia en calidad dvd que ya circula por la red, amén de los privilegiados que han podido verla por estar en el extranjero. Cuando decidan estrenarla (si finalmente lo hacen) probablemente distribuyan solo tres copias en todo el país (una para Madrid, otra para Barcelona y la tercera para el cine-club de Conchinchilla de Arriba), y huelga decir que con promoción nula y algún título lamentable (“Este cantante de post-punk muerto está muy vivo” o similar). Para entonces todos aquellos que sabíamos de la película y teníamos interés en ir a verla ya la habremos disfrutado por otros medios, y aquellos que pudiesen interesarse de saber de su existencia no lo harán por la nula promoción. Y luego vendrán los llantos, las quejas por lo poco recaudado y las grandes frases sobre lo poco interesante que es invertir en buen cine, excusa suficiente para continuar su penosa política y seguir dejándose pasta en cosas como Hitman o Saw 91/4. Y la gente seguirá dejándose sus ahorros en esas cosas, que es lo más grave, porque en su mayoría (y si alguien se siente identificado no lo siento por ofenderle, porque se lo merece) actúan como borregos controlados por el gran pastor de la publicidad, que ha demostrado ser el único guía efectivo para la estupidez que habita la época que nos ha tocado vivir. Y yo mientras disfruto con Control, con la fotografía en blanco y negro, con la música de Joy División, intentando encontrar la forma de sobrevivir a la sociedad antes de que me devore como a Ian. Únicamente dos cosas son infinitas, el universo y la estupidez humana, y no estoy seguro de la primera . 11/28/2007 Teoría musical, parte 1:No entiendo a la gente. Bueno, no entiendo lo que entiende la gente. ¿Desde cuándo el pop puede ser gótico? Más allá de Echo & the Bunnymen, quiero decir. El pop, por definición, es lo opuesto. Una melodía pegadiza y una música vital no puede ser a la vez música seca y románticamente decadente. Más allá de Echo & the Bunnymen, quiero decir. Es el único ejemplo de goth-pop que se me ocurre realmente. Y cogido por los pelos, porque no deja de ser básicamente un grupo de post-punk con regustillo por el pop clásico. Ah, el post-punk sí que puede ser gótico. Es un género seco, oscuro y de naturaleza decadente. Eso sí puede ser gótico. De hecho el rock gótico es, básicamente, una evolución del post-punk. The Cure cogieron el sonido atmosférico de Joy Division y lo envolvieron en un tono romántico-trágico. Eso es rock gótico. Bauhaus partieron del Bowie más ruidoso y del experimental de la época de Berlin y lo envolvieron en un tono lúgubre, abrasivo y obsesivo. Eso es rock gótico. El post-punk sí puede ser gótico, igual que el folk o el country. De hecho el tono llamado “gótico” surge básicamente de la tradición literaria romántica, que solía tomar como objeto de su obra las leyendas y rituales del mundo rural. Y es el mismo material de trabajo que usan en muchas ocasiones tanto el country como el folk. De hecho desde hace unos años se habla de un género, llamado generalmenre southern gothic o gothic americana, que engloba toda la música de raíces que trata sobre esa tradición rural y que suele usar un sonido devastado, eminentemente nocturnista y decrépito. Ahí tienes a The Black Heart Procession, fácilmente el grupo que más veces por minuto usa la palabra “heart” de la historia; al señor Will Oldham, que ve oscuridades allá donde mira; o incluso, apurando un poco, al gran Nick Cave, el único y verdadero vampiro de la música actual, que en sus últimos discos, más folkies, logra mantener el mismo tono y la misma oscuridad que en sus días post-punk, allá por los ochenta. Es el nexo de unión entre esos dos géneros, y la demostración de que el folk también puede ser gótico.
Pero queridos, me pone de muy mala leche ver a esas niñas con su ropa negra recién comprada en el Bershka que han puesto en el local donde estaba Madrid Rock decir que son góticas porque oyen grupos de pop, o metal, o cualquier otro género, que se hacen llamar góticos porque llevan veinte kilos de maquillaje encima, visten ropa medieval y cantan absurdas canciones sobre brujas y enanos hipoglúcidos, aparte de no parar nunca de hacer apología de lo pobrecitos que son y lo fea que es la vida. Me enerva ver a esos supergóticos sacando la bandera en un concierto de Mago de Oz, que también se ve que son la ostia de góticos. Me jode enormemente que al buscar la etiqueta de gothic rock en lastfm The Cure aparezcan en el undécimo puesto de grupo al que más veces se le ha calificado como tal, por detrás de ese grupo tan de rock gótico como Evanescence. No amigos, eso es pop, o metal, u otra cosa, pero no rock gótico. Al igual que el punk es más actitud que sonido, la música gótica es más espíritu que apariencia, y esos grupos simplemente no tienen espíritu. O puede que, simplemente, yo no entienda nada. A la gente no, eso seguro.
(siento que el vídeo esté cortado al final, no he podido encontrar la escena entera)
9/5/2007 Little Fury ThigsUsemos youtube con propósitos evangelizadores. Lo que sigue es el primer tema del magistral You’re living all over me de Dinosaur Jr., uno de los discos clave del american underground y piedra fundacional del indie rock de los 90. J, Lou y Murph metiendo ruido; Lee Ranaldo, de Sonic Youth, como invitado a las voces:
8/23/2007 Casi FamososComo sigo sin inspiración para escribir, me he aficionado a youtube y estoy un poco jodido porque en menos de dos semanas vuelvo a tener exámenes, aquí os dejo una de mis escenas míticas del cine de los útlimos años, de la que es probablemente la película que más me ha marcado en mi corta existencia.
Blue jean baby, L.A. lady, seamstress for the band...
8/13/2007 Metal HeartQue aparezca en allmusic como una de las canciones representativas del sadcore no es casualidad. La señora Chan Marshall, the queen of sadness, en su formato más miserable, en una actuación de 1998. Un regalito cortesía de youtube, para hacer tiempo mientras pienso en algo interesante sobre lo que escribir.
7/16/2007 Casi famososLESTER: Jo, tío, te has hecho amigo de ellos. Mira, la amistad es como el alcohol que te meten, porque quieren que te emborraches y te integres en su rollo. WILLIAM: Bueno, ha sido... divertido. LESTER: Porque te han hecho sentir en la onda. Y, hey, yo te conozco, y tú no estás en la onda. WILLIAM: Lo sé. Hasta cuando creía que lo estaba sabía que no. LESTER: Eso es porque nosotros no estamos en la onda. Y aunque las mujeres siempre serán un problema para los tíos como nosotros, la mayoría del arte importante de este mundo trata sobre ese problema. La gente guapa no tiene valores. Su arte no es duradero. Se llevan a las chicas, pero nosotros somos más listos. WILLIAM: Ya, ahora sí que lo comprendo. LESTER: Sí, porque el arte de verdad trata sobre sobre el conflicto y el dolor y la culpabilidad y el amor disfrazado de sexo, y el sexo disfrazado de amor... Oye, aceptémoslo, al menos has empezado con ventaja. WILLIAM: Me alegro de encontrarte en casa. LESTER: Siempre estoy en casa. ¡No estoy en la onda! WILLIAM: Yo tampoco. LESTER: La única moneda de cambio en este mundo en bancarrota es lo que compartes con alguien que tampoco está en la onda. WILLIAM: Me siento mejor. LESTER: Escucha mi consejo, y sé que crees que esos tíos son tus amigos, pero ¿realmente quieres ser amigo de ellos? William respira profundamente. Echa un vistazo a las cintas y a sus notas. Y al folio en blanco. LESTER: Si de verdad quieres ser su amigo, sé honesto y despiadado. Lo estás haciendo bien. Vuelve a llamarme más tarde si quieres algo. Siempre estoy despierto.
7/4/2007 Antes del atardecer
La pantalla se funde en negro y comienzan a aparecer los títulos de créditos, acompañados por un viejo tema de Nina Simone sonando de fondo. Ana se incorpora ligeramente en el sofá, mientras su contrario dibuja una ligera sonrisa en su rostro. THÉO: ¿Lo ves? ANA: ¿El qué? THÉO: Que sí se puede hacer una película romántica sin besos, ni escenas de cama ni un “te quiero más que mi vida, corazón”. ANA: Sí, bueno, la verdad es que quizá por eso no me haya gustado. No me gusta cómo acaba, no hay besos ni escenas de cama ni un “te quiero”. THÉO: ¿Por qué tiene que haberlos? No va sobre dos personas que se quieren y están juntas, sino sobre dos personas que se quieren y no pueden estar juntas. Es preciosa. No puedo contar las veces que he soñado con poder compartir con alguien una escena como la del final. Ana se gira hacia Théo con el ceño fruncido. ANA: ¿Entonces de qué se supone que va esto? THÉO: Soñaba con eso antes de conocerte, claro. Ya te he dicho que esto va sobre gente que no puede estar junta, no como nosotros. Esos sueños fueron hace mucho tiempo. ANA: Vaya, nunca me habías contado nada de eso. ¿Puedo preguntar de quién estamos hablando? THÉO: Sí, imagino que a estas alturas ya da un poco igual. Bueno, te parecerá raro pero también se llamaba Ana. ANA: Ya nada me parece raro. Sigue confesando... THÉO: Verás, la conocí un verano. Era una chiquilla morena, delgada, simpática, un poco rara...vamos, como todas las que me gustan. ANA: ¡Eh, que yo no soy rara! THÉO: Sí lo eres, es una de las cosas que más me gustan de ti, pero eso es otro tema. Estamos hablando de Ana. El caso es, nos entendíamos, nos llevábamos muy bien. Estuvimos un par de semanas tonteando. No sé, lo pasábamos bien juntos, se veía que ella quería estar conmigo, y yo deseaba estar con ella, desde luego. ANA: ¿Y qué pasó? ¿Tuviste que coger un vuelo desde Viena y no se presentó en la estación donde habíais quedado seis meses después? THÉO: Ja. No, para tu fortuna no fue así, porque eso te convertiría en la esposa sosa encerrada en un matrimonio sin pasión. Me encanta esa frase, “me siento como si dirigiese una guardería con alguien con quien solía salir”. Ana vuelve a recostarse sobre el pecho de Théo, y vuelve a girar la cabeza hacia la pantalla ANA: Qué pasó... THÉO: Sí, bueno, pasó lo más doloroso, o absurdo, que he vivido. Se enteró de mi edad. ANA: ¿Qué? THÉO: Pues eso. Ella era tres años mayor que yo, pero ni yo lo sabía ni ella lo sabía. Ni nadie lo hubiera notado. Pero se enteró y huyó. No sé si algún día podré perdonarla eso. Imagino que ella tampoco lo pasaría bien, pero tampoco puedo saberlo. ANA: ¿No la volviste a ver? THÉO: No, nunca. Huyó, dejó de salir con la gente con quién solía hacerlo, y yo decidí no buscarla. No sé qué será de ella, pero figura a la cabeza de mi lista de cosas absurdas. ANA: Eso suena a venganza. Lo que hizo fue lógico. Tres años, a esas edades, es una diferencia demasiado grande. Tú eres el primero que dices que nunca estarías con una “niña”. THÉO: Eso es distinto, y no porque ahora estemos hablando de mí. Es distinto por que yo nunca estaría con alguien menor que yo tal que esa diferencia de edad fuese un problema. Nunca saldría con una “niña”, pero sí con alguien menor que yo pero que sea una persona madura, que no se comporte como tal. Eso es lo que me duele. Habría entendido que no quisiese nada conmigo porque la diferencia de edad nos impidiese entendernos, pero no era así. Ella nunca se lo pudo imaginar, porque nos entendíamos perfectamente. ¿Qué coño importa ahí la diferencia de edad? Es sólo un puto número en el DNI. Yo no me enamoro de tarjetas de plástico, sino de personas. El rostro de Théo se vuelve furioso. No han acabado aún los créditos. Ana se levanta y empieza a moverse lentamente al ritmo de la música, deslizando la cadera suavemente hacia los lados, con una sonrisa de medio lado, llevándose las manos a los labios mientras musita una sutil melodía. Théo sonríe. ANA: Creo que vas a perder ese avión, baby...
6/18/2007 2046En el coche empieza a sonar Für Immer (Forever) de Neu! JACK: He conocido a alguien... TYLER: ¿En serio? ¿Y esta vez tienes intención de atreverte, o vas a volver a esconder la cabeza como haces siempre? JACK: Probablemente quede todo en nada. Yo no voy a hacer nada, ya sabes cómo soy. TYLER: Sí, eres un puto capullo. Sigues obsesionado con tener esa imagen trágica y romaticona de las canciones de los Cure, y estás desperdiciando tu vida. Atrévete. JACK: No es eso, es que...verás, he vuelto a ver Olvídate de mí. TYLER: ¿Otra vez? Si te pasas media vida viendo esa condenada película... JACK: Eso no es cierto. Es la primera vez que la veo en lo que llevamos de año. Además, se me pasó verla en el último San Valentín. TYLER: Claro, ya no me acordaba de eso. En vez de pasarlo todos los años encerrado en casa y viendo la misma película deberías encontrar a alguien con quien compartirlo. Si de verdad has conocido a alguien, entierra ya tu puta cobardía y atrévete a ser feliz. JACK: No puedo. Además, ya sabes que estoy enamorado. TYLER: Por Dios, que no diga Mickey Rourke... JACK: Pues sí, es él, ¿qué pasa? En La ley de la calle estaba insuperable. Era un príncipe. TYLER: Pero no es una persona, ni siquiera un pesonaje. Estás enamorado de un concepto. JACK: No digas eso. Además, ya sabes que no es que sea alguien con quisiera estar. Es alguien que me gustaría ser. TYLER: Deberías escribir sobre eso. Tus obsesiones y tus estupideces. Aspiras a ser escritor, pero siempre te quejas de que no tienes ideas originales. Escribe sobre tí, que ahí tienes tema para rato. JACK: El verdadero artista escribe sobre la vida que no puede llevar. TYLER: Sí, lo sé, yo también he leído ese libro. Pero tu siempre te quedas colgado de gente con la que sabes que no vas a poder estar, así que en el fondo estarías siendo coherente con tu frasecita. Oye, seguro que te salía un buen texto. Incluso podrías soltar alguna de esas citas de 2046 que tanto te gustaron y que estás deseando usar. JACK: ¿Sus citas definitorias sobre el amor? Sí, me encantan. Me encantó esa película. Wong Kar-Wai me cambió la vida. En nuestros momentos más íntimos ella está a sólo 0,1 centímetros... TYLER: Sí, sí, también vi esa película. Encuentra tus propias frases y deja de robárselas a los demás, por favor. Atrévete ya a conseguir lo que quieres, sea lo que sea que quieres, que contigo nunca se sabe. JACK: Oye, ¿y cómo es que conoces todo lo que yo conozco? TYLER: Porque estás hablando contigo mismo, puto loco. Tantos amigos que tienes, y siempre acabas diciendo las cosas importantes hablando solo mientras conduces. Y siempre me toca aguantar a mí tus inseguridades y tus traumas. Madura... JACK: Sí, lo siento. A veces se me va la cabeza y ni me doy cuenta. Pero es que he conocido a alguien, y necesitaba contárselo a alguien. No dejo de pensar en ello. TYLER: ¿No has dormido mucho esta noche, verdad? Aún continúa Für Immer. Lleva ya 7 minutos, y no hay visos de que vaya a acabar. Sólo hay pequeñas variaciones sobre el mismo ritmo, que no para de repetirse una vez, y otra, y otra, y otra...
5/29/2007 La pulgada furiosaYo convencido de que ya lo había visto todo y de que nada me podía volver a sorprender. Y entonces descubrí a Wim Wenders, y a Wong Kar-Wai. Han sido unos meses moviditos babeando ante la pantalla presenciando el talento de estos dos realizadores, ejemplo perfecto del director “exótico” (uno alemán y otro de Hong-Kong) que logran maravillar con su fabulosa técnica y su estilo alejado de los convencionalismos del cine comercial. Por algo los de las dos W son referentes del mejor cine contemporáneo. Pero oye, que no me esperaba yo que la siguiente sorpresa llegase de un joven autor americano salido de Broadway y sin ninguna experiencia previa en el cine, que rompió moldes escribiendo el musical y dirigiendo y protagonizando su posterior adaptación cinematográfica. Un chaval llamado John Cameron Mitchell que me ha dejado embobado con su maravillosa ópera prima, Hedwig and the Angry Inch. Decían en Todo sobre mi madre, que sigo reivindicando como uno de los mejores films del cine patrio, que uno es más auténtico cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí mismo. Pues bien, la pobre Hedwig representa el lado oscuro de esa cita. Hedwig es un chaval nacido en Berlín oriental que creció alimentándose de la música que captaba de la radio de una base americana cercana, con predilección especial hacia el glam rock de los primeros setenta. Ha pasado mucho desde entonces, y la pobre Hedwig, que se fue a Estados Unidos a triunfar en la música, está en crisis. Una mujer fallida, una estrella fallida, una amante fallida. Vive obsesionada con un exnovio (Michael Pitt, que sin hacer ruido se está haciendo con una filmografía muy interesante) que tuvo y que, aparte de abandonarla, le robó sus canciones, con las que ahora se ha convertido en un ídolo. Así que Hedwig le sigue, dando conciertos paralelos en locales de mala muerte para intentar ensombrecer la presencia de su traidor y reclamar sus composiciones. Y mientras las presenta, mientras las interpreta y mientras le cuenta batallitas a todo aquel dispuesto a escuchar, Hedwig nos va contando su vida. Desde luego, es una estructura novedosa para este musical que es todo menos convencional, y que se sale de los clichés del género estando más cercana de films como Velvet Goldmine, también centrado en la brillantina y cuyo director, por cierto, aparece en los agradecimientos del film. La diferencia es que, mientras aquella era una película sobre la música, la que aquí nos ocupa sólo la usa como medio para hablar de la frustración y la necesidad de aceptación del ser humano, a través de un transexual de aspiraciones musicales y de una música que, por cierto, es maravillosa. Está compuesta por un tal Stephen Trask e interpretada por su banda, los Angry Inch del título, con alguna colaboración ilustre como la de Bob Mould. Por supuesto, es puro glam, con esa mezcla de guitarras sucias, rockeras irresistibles y baladas brillantes que suelen abundar en el género de Bowie, que es una vez más la referencia inevitable. Me resulta incomprensible, pero aún sigue habiendo, sobre todo por estas latitudes, muchos detractores de Almodóvar. Lo mejor es que suelen serlo sin siquiera haber visto nada suyo, y siempre usan la misma reprimenda (lo retorcido y lascivo de sus personajes), sin siquiera intentar ver lo que hay más allá del envoltorio. Por lo mismo, Hedwig and the Angry Inch será durante mucho tiempo objeto de ataque de gente rancia ensimismada en sus prejuicios e incapaces de aceptar la presencia de alguien como Hedwig en la pantalla. Bueno, como diría mi abuela, es su problema. Como el manchego, esta película de Cameron Mitchell tiene algo, pasión, que muy pocas películas de hoy consiguen alcanzar, y que a este le sobra a raudales. Un chaval destinado a revolucionar la mentalidad del nuevo cine americano (su nueva película, Shortbus, también se las trae). O, al menos, a revolucionar nuestro espíritu.
5/20/2007 GilipollecesEn un extraño caso de españolización tardía, últimamente me estoy aficionando a la siesta. Por desgracia, no tengo nunca tiempo suficiente como para hacer de ello una costumbre diaria (es precisamente la falta de tiempo la causa de que me acumule tanto sueño como para vagar a lo zombi durante toda la jornada, alimentándome de cafeína en lugar de carne humana, lo cual creo que es un buen cambio...). El caso es, estos últimos días está haciendo mucho calor, con lo cual la siesta siempre está observada por la figura de una ventana abierta. Y, claro, fuera hay ruido. Ya me había acostumbrado a niños gritones, coches y adultos gritones cuando un nuevo sonido, y no precisamente angelical, invadió la habitación. Resulta que a las luminarias de la delegación que Izquierda Unida tiene por aquí les ha resultado buena idea el publicitarse de cara a las elecciones municipales y autonómicas del día 27 paseando una furgoneta con megafonía que, entre lemas manidos, recita el nombre del partido entre una extraña musiquita. Extraña y horrible, pero realmente delirante. En fin, se ha abierto el circo de la campaña electoral y, aunque llegue algo tarde, he aquí mi crónica del esperpento de la misma.
Me encanta el hecho de que se tenga que esperar al día de inicio oficial de campaña para pegar los dichosos cartelitos. Al fin y al cabo, los partidos llevan ya un par de meses hablando sin cesar de estos comicios, enlazando acto tras acto para promocionarse, inaugurando sin parar (y, por supuesto, sin el requisito de que algo esté acabado para que pueda ser inaugurado)... pero, claro, hasta que no se pegan los carteles no ha empezado la campaña... Por cierto, sobre los carteles, me sigue pareciendo increíble que sigan teniendo ese formato: VOTA. Nada de ideas, nada de promesas, nada de personas, tú sólo VOTA. A ellos, claro. BEBE COCACOLA y VOTA. El mensaje es el mismo, sólo la orden que el pastor da para movilizar a su ganado.
El ganado electoral es una especie muy extendida en nuestros parajes mediterráneos y cuyo comportamiento más característico consiste en llenar los mítines y aplaudir a todo lo que digan sus oradores, sea lo que sea. Y no cuestionar nada. Nunca. En una de las últimas ediciones de CQC, que mejoran día a día, mandaron a un par de reporteros a cubrir, respectivamente, los actos de inicio oficial de campaña de PP y PSOE. En el de los segundos se dedicaron a preguntar a los asistentes por su opinión sobre el nuevo lema de su partido, pero en lugar del suyo les dijeron el del PP, “confianza en el futuro” (y por qué no “esperanza en el futuro”...). Estos, por supuesto, respondieron con la coplilla ya aprendida de que era muy bonito y demás, antes de ruborizarse al saber que acababan de piropear la rúbrica de sus oponentes. Pero lo bueno llegó en la sede de los de derechas, digo, de centro. Primero se acercó a un grupo de señoras que, al reconocer la procedencia del periodista y antes de que éste siquiera abriese la boca clamaron al unísono un “¡Viva España!” y le dieron la espalda. Y luego, en el clímax del absurdo, un chaval joven, poco más o menos de mi edad, agarró el micrófono para soltar una perla que rezaba algo del tipo “el día 27 ganaremos. Y si no ganamos, marcharemos sobre Madrid y tomaremos el poder. Por una libre y grande” sin retractarse cuando el pobre entrevistador le reveló que se había equivocado en el orden de palabras de la expresión franquista con que acababa su magnánima declaración.
Ah, la derecha. Siempre digo que si echo de menos en algo el gobierno del señor Aznar (“Ánsar” para sus allegados anglosajones) es por aquel circo de personajes extraños y trasnochados que componían su equipo. La izquierda está formada por tipos afablas, cándidos y bastante inútiles que son incapaces de defender una idea noble como se merece. Pero es que el desfile de personalidades que forman la derecha española parece sacado de “La parada de los mostruos” de Todd Browning. Y a su cabeza Mr. Ánsar, cuya presencia justifica por sí misma la existencia de una campaña electoral. Sólo alguien como él puede aparecer en un acto público achispado y soberbio para criticar las normas más básicas de la circulación vial y reclamar el derecho a beber y conducir, todo en uno. Y sólo el ganado electoral puede aplaudir y vitorear algo así.
Es un mundo extraño, ¿no?
4/25/2007 El cielo sobre BerlínHay pocas sensaciones realmente tan agradables como para convencerte de que lo que sientes es felicidad. Una de ellas debe ser ir medio dormido en un tren, mirando el cielo gris a través de la ventana mientras oyes el White Album de los Beatles. Suena Rocky Racoon y una pequeña sonrisa empieza a trazarse en tu rostro. Piensas en aquella escena de una película de Wenders en que un ángel se coloca junto a aquel hombre y empieza a susurrarle al oído, alegrando durante un instante la existencia del pobre humano al sentir tal presencia angelical. Quizá esa aparente felicidad momentánea sea sólo el murmullo de un ángel, quizá sólo sea el vano esfuerzo de un ser generoso intentando evitar que todo acabe de una vez.
Un día, cuando sólo tenía dos meses, mis padres tuvieron que llevarme de urgencia al hospital. Había aparecido con el pañal lleno de sangre, y estaban asustados al no saber el porqué. Resultó que por alguna extraña razón algo me estaba perforando el estómago, y sin una operación rápida probablemente no estaría hoy escribiendo aquí. De hecho, a veces cuentan como anécdota que incluso llegué a estar clínicamente muerto durante unos instantes, durante la operación, creo que debido a toda la sangre que había perdido, pero lograron reanimarme.
Dos ángeles llevan toda la eternidad sobre Berlín, viendo el mundo desde mucho antes de que nosotros llegásemos a él. Vieron el amanecer del hombre, vieron su crecimiento. Saben lo que es la felicidad, porque han visto hombres felices. Saben lo que es el amor, porque han visto a los hombres enamorarse. Saben lo que es el odio, porque han visto a los hombres matarse, una y otra vez. Llevan una eternidad observando sin poder cambiar el curso de las cosas, llenos de compasión e impotencia, y con el único objeto de inspirar a los humanos con su presencia. Saben a qué hora exacta saldrá el sol, y en que momento se pondrá, pero nunca han sentido el cálido reflejo de éste sobre sus rostros. Nunca han sabido cómo huelen los lirios, o cómo sabe un café caliente por la mañana, o cómo se siente uno al sentir algo por otro ser, y al saber que siempre hay alguien que nota tu presencia cuando estás a su lado.
En ocasiones las anécdotas son inventadas. Otras no. Puede que nadie me reanimase aquel día y que dejase de vivir, pero no de existir, condenado a pasar la eternidad observando el mundo y cuanto hay en él sin poder participar en su historia, sabiendo lo que es la felicidad, pero sin poder sentirla. No puedo vivir y sentir lo mismo que los demás, sólo puedo ver cómo es la vida desde el otro lado, a través del cristal que separa mis ojos de mi Berlín, que es el Cine. Como aquel ángel junto al muro, observando a una mujer que sufre como el nunca sufrirá, y a la que sabe cómo ayudar pero no podrá ayudar nunca. Y cree que la ama.
3/8/2007 Días del cieloDe todos los personajes de los cientos (o quizá más) películas que he visto, aquel con el que más identificado me he sentido sigue siendo Joel Barish, aquel tipo tímido, nervioso y distraído al que daba vida Jim Carrey en la maravillosa Olvídate de mí (cuyo título original, “Eternal Sunshine of the Spotless Mind”, sigue siendo infinitamente más bello). Identificado en su carácter, en su pasión hacia Clementine (si queréis mi ideal de mujer, ahí la tenéis)... Y, sobre todo, me veo fielmente reflejado en aquella frase memorable que recitaba al inicio de la película: “¿Por qué me enamoraré siempre de la primera mujer que veo que me presta la más mínima atención?” Tan terrible que desearía no tener que pasar por ello, y aún así paso por ello, una y otra vez.
Es una debilidad de mi condición humana, pero no es puro placer por la tragedia. Siempre intento protegerme de los golpes emocionales que puede causar algo así, nunca he soñado con amores imposibles ni hazañas románticas, sólo con poder estar con una persona sencilla e inteligente que valga la pena. Nunca me he interesado en nadie que tuviese ya pareja, no puedo soportar esa imagen del ser amado distante y en brazos de otro, y aún así se está convirtiendo en una ley casi infalible el que toda persona que me guste acabe con pareja apenas poco después de que me fije en ella, demasiado pronto como para que tenga tiempo a intentar algo pero demasiado tarde como para que aún no haya desarrollado sentimientos lo suficientemente profundos para su persona. Suena egocéntrico, pero cada vez me siento más como el otro gran personaje de Carrey, aquel Truman cuya vida es observada y precisamente planificada para mejorar la audiencia, sin pensar en sus humildes sentimientos. Cada día imagino que en mi luna quizá también haya un esnob de gafitas y boina observándome constantemente, y no paro de visualizar aquella escena del film en que Paul Giamatti se acerca a Ed Harris y le susurra lo de “¿Crees que sospecha algo, Christof?” (a lo que, cual parodia de “Padre de familia”, probablemente le respondería con un rotundo “No, es gilipollas”).
Reíros si queréis, pero estoy pensando en patentar el fenómeno. Nada de tratamientos de belleza, simpatía o magnetismo sexual: la solución infalible para que una mujer se eche novio es que me interese en ella. En menos de dos meses garantizo pareja. Eso sí, no garantizo nada sobre la calidad de dicha pareja. De hecho, seguro que es una persona lamentable. Si hay algo más horrible que ver a la persona amada con otro, es que ese otro no la merezca. No queda siquiera el triste consuelo de verte superado por alguien notable, sólo la horrible sensación que inunda el estómago cuando la ves junto a un tipo bajito, feo y gilipollas cuya sonrisa permanente probablemente se deba a que ni él mismo cree aún como semejante desecho social ha llegado a estar con semejante mujer. Porque hoy en día las mujeres ya ni siquiera se preocupan por el físico. Y, por supuesto, tampoco les importa la calidad humana de sus parejas. Parece que lo único que pesa hoy es la ineptitud, la tontería, el vacío intelectual y emocional, la falta de estética...
Llegado a este punto de la deducción, sólo resta por decidir si debo estar triste por ello. Parece una pregunta retórica, pero a veces me pregunto si todo esto no me estará pasando por alguna razón más espiritual. Al fin y al cabo, puede que todos los años de sufrimiento hayan sido los mejores de mi vida, porque son los que me hicieron quién soy. Los años de felicidad son un desperdicio. Nunca aprendí nada de la felicidad. Pero pienso en todo el sufrimiento que perdería si no viviese esto. Como decía mi idolatrado Oscar Wilde, los artistas verdaderos existen simplemente para su trabajo. Los artistas medianos son personas deliciosas, viven la poesía que no pueden escribir. Los artistas verdaderos escriben la poesía que no pueden realizar. Quizá yo esté en el segundo grupo.
Hay venenos tan sutiles que para saber sus propiedades es necesario que los probemos. Hay enfermedades tan extrañas que uno debe padecerlas para comprender bien su naturaleza. Darse cuenta de la curiosa y dura lógica de la pasión y de la vida emocional del intelecto es algo maravilloso. ¿Qué importa el precio? Uno hace lo que ama, y al carajo con lo demás.
1/14/2007 Mi vida en 65 minutosDe pequeño mi padre me advirtió que no mirara la lavadora. Con el paso de los años me di cuenta de que tenía razón. No se puede mirar la lavadora de pequeño y pensar que eso no te va a traer problemas el día de mañana. Creces pensando en aquellos momentos apacibles, temiendo todo lo que vive fuera de aquellas imágenes. Maduras, y te das cuenta de que nunca te has atrevido a conseguir lo que querías. Que todos los momentos que valían la pena han pasado ya. Que has malgastado tu tiempo soñando con casualidades que ya nunca sucederán, porque nunca has intentado buscarlas. Que aquellas oportunidades no volverán nunca ¿Alguna vez os habéis sentido tan felices, tan tan felices, que ya no vale la pena vivir más?
Todo lo anterior está copiado de o inspirado por Tu vida en 65 minutos, la maravillosa película de María Ripoll, estrenada en verano de 2006 sin pena ni gloria. Luego nos quejamos del (bajo) nivel de nuestro cine, qué se puede esperar si sólo se habla de la triste Alatriste y olvidamos joyitas como esta. Sí, me ha gustado (e impresionado) bastante. Para empezar es una delicia técnica, con un estilo que me recuerda bastante a Sofia Coppola, la perfecta conjunción entre las imágenes y la música, que por cierto está bastante bien escogida (incluida la melodía, que no deja de sonar a lo largo de la película, de cierto temazo de los Cure). Pero es que la historia es genial. O lo que no es historia, lo que no sucede realmente, lo que la película plantea como real y como irreal. Es una de esas películas abierta a varias interpretaciones, y algunas son muy bellas. Si conectas con ella, es uno de los mejores productos que ha dado nuestro cine en un tiempo.
1/3/2007 Goodbye, Ruby TuesdayOtro año que finaliza. Otro año que la decadencia de la civilización occidental se acrecenta, que se hace más patente que aquellos que controlan el mundo lo hacen francamente mal, que las bombas vuelven a formar parte del encanto turístico de nuestro bonito país, que dictadores puestos por los que mandan son ahorcados mientras dictadores puestos por los que mandan mueren plácidamente en la cama, rodeados de lujos y de inmunidad frente a sus horribles crímenes... Hay muchas cosas para contar y recordar de ese 2006 que nos dejó tristemente a la edad de 1 año hace unos días. Demasiadas para un tirado narcisista y egocéntrico como yo, que ni voy a hablar de eso ni voy a hablar de mí, sino del arte, que es lo único valuable que persistirá de todo aquello que existió en el año. Así que, cual publicación de prestigio tipo Times o Rolling Stone (ups, creía que estaba hablando de publicaciones de prestigio), voilá mi lista con lo mejor del 2006 (bastante más detallada, por cierto, que la que hice el año pasado):
- Cine:
·Mejor película española: “Volver”, de Pedro Almodóvar / “Azuloscurocasinegro”, de Daniel Sánchez Arévalo.
·Mejor película extranjera: “Hijos de los hombres”, de Alfonso Cuarón ·Mejor director: Alfonso Cuarón, por “Hijos de los hombres” ·Mejor actor: Aaron Eckhart, por “Gracias por fumar” ·Mejor actriz: Maribel Verdú, por “El laberinto del fauno” ·Mejor guión: Daniel Sánchez Arévalo, por “Azuloscurocasinegro” ·Mejor fotografía: Emmanuel Lubezki, por “Hijos de los hombres” - Música:
·Mejor disco español: no he oído ningún disco español del 2006 que valga la pena, así que en su lugar elijo el mejor disco español que he oído en 2006, “Actos Inexplicables” de Nacho Vegas.
·Mejor artista español: ídem, así que el premio va a los ya desaparecidos Migala. ·Mejor disco extranjero: “The Greatest”, Cat Power / “Ys”, Joanna Newsom ·Mejor artista extranjero: Sparklehorse ·Premio especial Zoidberg a la mejor aportación musical de la última década: Mogwai Tras el anterior ataque de ego desmedido, advirtiendo a los premiados que su elección no implica ningún premio físico (aunque en el caso de Chan Marshall (Cat Power) podríamos arreglar algo
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